Mueren dos estudiantes tras marcha en Valparaíso, Chile

Mueren dos estudiantes tras marcha en Valparaíso, Chile

Foto EFE
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Un joven murió baleado este jueves durante los incidentes desatados tras una marcha estudiantil en el puerto chileno de Valparaíso y una segunda persona falleció por causas aún no determinadas en la misma ciudad, informó la policía.

Un joven recibió un disparo en el cuello en el centro del puerto cuando pintaba paredes durante las refriegas entre encapuchados y policías que los repelían con gases lacrimógenos y agua, informó el general de la policía Julio Pineda, jefe de la Quinta Zona de Carabineros, a Canal 13 de televisión, mencionó AP.

Un segundo joven también murió durante los incidentes pero aún no están claras las causas.





En Santiago y en otras ciudades del país miles de estudiantes secundarios y universitarios realizaron una marcha, la segunda del año, en protesta por la forma en que el Gobierno de Michelle Bachelet lleva adelante la prometida reforma educacional y su debate en el Congreso.

Miles de jóvenes marcharon una veintena de cuadras por la principal arteria de la capital chilena en medio de bailes, pancartas y gritos. Al concluir la caminata puñados de jóvenes encapuchados se enfrentaron con la policía tirándole piedras y destruyeron señales de tránsito.

En Valparaíso, 120 kilómetros al noroeste de Santiago, Pineda dijo que unos 6.000 jóvenes participaron en la marcha y que entre 100 y 200 encapuchados se enfrentaron con violencia a la policía.

“Está confirmada ya la muerte de la segunda persona … tenemos la edad (de las víctimas), una de 18 (años) y otra de 24 años”, dijo el oficial de la policía de Valparaíso, Julio Pineda, a medios locales, destacó AFP.

Después de remover casi todo su gabinete en un intento de tomar las riendas del Gobierno, la presidenta Bachelet enfrenta la presión de los estudiantes, que este jueves se manifestaron masivamente en demanda de una mayor participación en la reforma educativa.

“No nos están considerando para hacer la reforma, queremos ser escuchados. Estamos muy desilusionados, siempre es igual y las reformas se trancan antes de lograr algo bueno de verdad”, dijo María José, una estudiante de 17 años que marchaba junto a su novio, por la céntrica avenida Alameda, en Santiago.

Poco antes del mediodía, miles de estudiantes comenzaron a congregarse en las cercanías de la Plaza Italia en Santiago, para avanzar luego por la avenida Alameda y para pasar justo al frente del palacio presidencial de La Moneda.

Al ritmo de los tambores y en medio de un clima festivo, los estudiantes volvieron a salir a las calles cuatro días después de que Bachelet cambió a gran parte de su gabinete, entre ellos a su jefe de ministros y al titular de la cartera de Hacienda, ambos estrechos colaboradores de ella desde al menos una década.

Con este golpe de timón, Bachelet buscó tomar las riendas de su gobierno, después de semanas de inactividad por los ecos de sonados casos de eventual corrupción política, uno de los cuales tiene a su propio hijo como protagonista y que derrumbó la popularidad de la mandataria a un mínimo histórico del 29%.

Presión estudiantil

Pero ahora son los estudiantes los que le metieron presión a Bachelet, para apurar el tranco de la ambiciosa reforma educativa, cuya promesa le valió su reelección hace 14 meses.

Los estudiantes, que por años reclamaron una profunda reforma educativa para acabar con el segregado sistema legado de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), buscan tener ahora una mayor participación en los proyectos de ley en revisión en el Congreso.

Los profesores reclaman, por su parte, mayores beneficios en la ley docente que Bachelet acaba de enviar al Congreso y que establece un aumento salarial de 28% para los profesores nuevos que se acojan a este régimen, que incluye evaluaciones constantes al desempeño, cuestión que el gremio de maestros rechaza.

Y los plazos apuran.

En enero, fue aprobada la primera parte de la reforma educativa, poniendo fin a la selección de estudiantes de secundaria y la obtención de ganancias en las escuelas que reciben aportes del Estado.

Aún, sin embargo, no está claro cómo Bachelet responderá a su promesa de establecer la gratuidad en la educación universitaria para el 70% más pobre de la población a partir de 2016.

La nueva normativa debería estar aprobada en el Congreso en los próximos meses, para su aplicación a partir de marzo de 2016.

“La educación está enferma de mercado, luchar es el remedio”, rezaba uno de los cientos de carteles alzados por los manifestantes este jueves en Santiago, donde de acuerdo a los organizadores se reunieron unos 150.000 manifestantes, mientras que para la policía la marcha congregó a unas 50.000 personas.

“Que se vayan todos”, pedía otro enorme cartel que cruzaba la avenida Alameda, en un reflejo de que los estudiantes también están hastiados por los casos de corrupción destapados.

El hijo mayor de Bachelet, Sebastián Dávalos, y su esposa Natalia Compagno, son investigados por la justicia por el uso de información privilegiada y tráfico de influencias, tras un millonario negocio de especulación inmobiliaria que reportó casi 5 millones de dólares en ganancias.

En paralelo, decenas de políticos y asesores son investigados por el financiamiento irregular de campañas políticas por medio de boletas por servicios no prestados. De momento, el caso involucra a dos de los conglomerados económicos más importantes del país, el grupo Penta y la minera Soquimich, uno de cuyos dueños es un exyerno de Pinochet.

Enfrentamientos en Santiago, Valparaíso y Concepción

Al finalizar la manifestación, encapuchados protagonizaron enfrentamientos con la policía, como es habitual en este tipo de protestas en Chile.

Con el rostro cubierto, manifestantes se enfrentaron con piedras y palos a los agentes policiales, que en gran número resguardaban desde temprano el centro de Santiago.

Iguales choques se repitieron en marchas convocadas en otras ciudades de Chile, como Valparaíso y Concepción, en el sur.

La policía no ha entregado aún una cifra oficial de detenidos.

AP