Gustavo Azócar Alcalá: Felipe, el presidente non grato que tiene loco a Maduro

Gustavo Azócar Alcalá: Felipe, el presidente non grato que tiene loco a Maduro

thumbnailgustavoazocarCuando el comandante intergaláctico todavía vivía, los oficialistas se burlaban de los opositores gritándoles una frase: “Chávez los tiene locos”. Y razón no les faltaba. El teniente coronel golpista sacó de sus cabales a medio mundo en este país. Gente que uno suponía cuerda, honorable, decente y sensata, terminó apoyando a la revolución y al socialismo del siglo XXI.

Dos años después de la muerte del comandante interplanetario, un ex presidente español visita a Venezuela y su presencia, aunque por muy pocas horas, fue más que suficiente para dejar loco, desnudo y en pelotas a un régimen forajido que desde hace 16 años (14 de Chávez y 2 de Maduro) ha llenado de oprobio y desconcierto a todos los venezolanos.

Es un hecho: la visita de Felipe González, tantas veces anunciada, y finalmente concretada, provocó un tsunami en las filas del oficialismo, dejando en ridículo al gobierno de Nicolás Maduro, volviendo polvo cósmico al PSUV y desapareciendo del mapa a los diputados oficialistas de la Asamblea Nacional, quienes semanas antes, lo habían declarado persona non grata.





Los asesores de Nicolás Maduro (algo me dice que fueron los también españoles Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero, quienes no desaprovechan una sola oportunidad para ganarse unos euros) lo convencieron de que había que montar una “operación cayapa” contra González para tratar de meterle miedo y sacarle de la cabeza la idea de visitar Venezuela. El plan consistía en golpear la credibilidad del ex presidente y crear la ficción de que sería deportado tan pronto pisara territorio venezolano. Pero el tiro les salió por la culata. Cada ataque contra el ex jefe del gobierno español, hizo que la prensa mundial le diera mucha más cobertura a su visita y el resultado lo pudimos ver todos: un enjambre de reporteros estaba en Maiquetía esperándolo.

La llegada de González, corroboró una vez más que este país, como bien lo dijo Oscar Yánez, es el único lugar donde las cucarachas vuelan. González se convirtió muy probablemente, en el único político en el mundo entero, que entra a un país “como Pedro por su casa” a pesar de haber sido declarado “persona non grata” por la Asamblea Nacional. Por cierto: siempre creí que para declarar no grata a alguien había que esperar al menos que esa persona pusiera un pie dentro del país. El procedimiento ordinario, según entiendo, es que se declara no grata a alguien que ya está dentro del territorio. Luego se lo conmina a abandonar el país, para lo cual se le dan algunas horas. Si la persona no se va, entonces se envía una comisión policial para que lo ponga de patitas en la calle y lo monte en el primer avión.

Pero con González, todo fue al estilo revolucionario: lo declararon persona non grata sin haber entrado a Venezuela. Y después que lo hacen, le permiten entrar y moverse por la ciudad custodiado por policías y agentes de seguridad que trabajan para el gobierno cuyos diputados aprobaron la moción.

Durante los dos días que Felipe González estuvo en territorio venezolano, pasaron cosas verdaderamente asombrosas. La primera de ellas es que a Nicolás Maduro le dio una misteriosa Otitis, que le impidió viajar a El Vaticano a reunirse con el Papa Francisco. La segunda, es que un avión de la Fuerza Aérea Colombiana, llegó a Caracas, procedente de Bogotá, especialmente enviado por el Presidente Juan Manuel Santos, para buscar a González, y Maduro, supuestamente, no se dio cuenta.

El avión de la Fuerza Aérea Colombiana, enviado especialmente por el Presidente de Colombia, para buscar a Felipe González, atravesó todo el espacio aéreo venezolano, donde pululan los drones y las aeronaves controladas por Padrino López, el jefe de las fuerzas militares, cuyos subalternos ven las avionetas cargadas de droga cuando ya están en tierra, sin drogas y sin pasajeros. Es muy difícil creer que Maduro no sabía que ese avión venía expresamente por González, así que nadie se cree el cuento de que Nicolás estaba molesto con Santos.

Pocas horas después de que el ex presidente González saliera de Venezuela, Daniel Ceballos, el ex alcalde de San Cristóbal injustamente detenido por órdenes de Maduro, decide suspender la huelga de hambre y el gobierno lo saca de Guárico y lo envía al Sebin. Simultáneamente, el defensor del pueblo,  Tareck William Saab, solicita medidas humanitarias para un grupo de detenidos por las manifestaciones ocurridas en Venezuela durante el año 2014.

Hay algo más: mientras González estaba en el país, el Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, el mismo que promovió la declaración de persona non grata, y quien se suponía debía estar aquí, esperándolo, para asegurarse de que el ex presidente español no entrara a Venezuela, apareció en Brasil, muy sonriente, retratado al lado de Lula Da Silva.

La maquinaria comunicacional del gobierno intentó desesperadamente y sin ningún resultado, desacreditar la visita de Felipe González. Las acciones ejecutadas por el gobierno de Maduro, demostraron que, contrariamente a lo que ellos afirman, su presencia en territorio venezolano surtió un efecto devastador. Para decirlo en términos bélicos, la visita de González fue algo así como un misil que golpea justo en la línea de flotación de un barco que se está hundiendo.

En mi modesta opinión, la presencia de Felipe González fue demoledora. El ex presidente los volvió locos. Ahora bien: si en apenas 48 horas y con una sola visita a uno de los presos, González produjo un terremoto que hizo temblar las bases del gobierno y resquebrajó las estructuras que soportan este desastre, imagínense ¿qué habría pasado si el ex jefe del gobierno español se queda aquí un mes?

Sr. Felipe González, si no es mucha molestia, lo invito a que venga otra vez a Venezuela la próxima semana. Para este gobierno usted es como la kriptonita. Los tipos aparentan ser Superman, pero cuando alguien los enfrenta se quedan en calzoncillos.

SC. 13 de junio de 2015

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