El Papa dice que ningún fin justifica destrucción de embriones humanos

El Papa dice que ningún fin justifica destrucción de embriones humanos

El Papa Francisco en la plaza San Pedro, en el Vaticano.REUTERS/Tony Gentile
El Papa Francisco en la plaza San Pedro, en el Vaticano.REUTERS/Tony Gentile

 

El papa afirmó hoy que ninguna investigación, por noble que sea, “puede justificar la destrucción de embriones humanos” al recibir a afectados por el mal de Huntington, una enfermedad neurodegenerativa de origen genético y hereditaria.

“Algunas líneas de investigación, de hecho, utilizan embriones humanos provocando inevitablemente su destrucción. Pero sabemos que ningún fin, aunque en sí mismo sea noble -como la posibilidad de una utilidad para la ciencia, para otros seres humanos o para la sociedad-, puede justificar la destrucción de embriones humanos”, les dijo a estas personas que esperan una cura.





Francisco recibió en el aula Pablo VI a enfermos y asociaciones que se ocupan de este trastorno genético mortal que no tiene cura y que afecta a 2,7 de cada 100.000 personas en el mundo, y que organizaron este acto especialmente en solidaridad con América Latina, el continente con mayor incidencia.

Al dirigirse a los genetistas y científicos presentes, el pontífice argentino elogió que “sin escatimar energías se dedican desde hace tiempo al estudio y la búsqueda de una terapia para la enfermedad de Huntington”.

“Es obvio que se mira a vuestro trabajo con mucha expectativa: la esperanza de encontrar un camino para la curación definitiva de la enfermedad depende de vuestros esfuerzos, pero también para la mejora de las condiciones de vida de estos hermanos”, dijo.

Pero les animó a realizar sus investigaciones “siempre con medios que no contribuyan a alimentar esa ‘cultura del descarte’ que a veces se insinúa también en el mundo de la investigación científica”.

El papa recordó que la enfermedad de Huntington, que en el pasado era conocido como “el baile de San Vito”, debido a los espasmos que provoca, ha provocado alrededor de las personas afectadas “malentendidos, barreras, verdaderas marginaciones” y que “en muchos casos, los enfermos y sus familias han experimentado el drama de la vergüenza, del aislamiento, del abandono”.

Y ante ello repitió el eslogan de las asociaciones que se ocupan de esta enfermedad: “Nunca más oculta”. EFE