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Archivo / Leonel Sandrea

 

Kilométricas. Así se semejan las colas que hicieron los zulianos durante el paro petrolero ocurrido entre diciembre del 2002 y febrero 2003 a las que vienen haciendo desde hace dos meses y que arreciaron con los mega apagones que vienen afectado el sistema eléctrico desde marzo pasado. Así lo reseña panorama.com.ve

Hasta 12 horas han tenido que esperar por tanquear 30 litros de combustible en medio del inclemente sol y el calor que caracteriza sobre todo a Maracaibo.

Hace 17 años atrás las interminables filas también mantuvieron en incertidumbre a la población que se sintió paralizada al no poder surtirse de combustible y pasar horas en espera.

José Gil, un marino de profesión, “Estoy desde las cuatro de la mañana, mira y precisamente llegando a mi turno me dice el bombero que se acabó la gasolina, te juro que se me salieron las lágrimas de dolor”, dijo al ser consultado el 18 de diciembre de 2002.

José Morán, transportista de 48 años, contó que “Tengo dos camiones volteo parados. Trabajo cargando arena y granzón. Estoy en la cola desde las 2:00 am. Son las 10:30 am y todavía no ha llegado la gandola con la gasolina, pero voy a seguir esperando”.

Así lucía la estación de servicio Lagopista el 15 de diciembre de 2002, a 13 días del paro petrolero.

 

Así se encontraba la estación Lagopista este lunes
20 de mayo de 2019.

Pero,  esta vez  lo que se aprecian son rostros agotados por el sueño y cansancio, angustiados porque a esto se le suma la crisis económica y política por la que atraviesa el país y el estado Zulia continúa siendo el más golpeado por el tema eléctrico.

La estilista Eveling Ramírez, mientras hacia la cola en su auto en estación de servicio de la zona norte y a la que llegó a las 6:00 de la mañana, recordó: “De verdad que estamos viviendo casi lo mismo que ocurrió en el 2002, tantas horas haciendo colas para llenar el tanque de gasolina. Por lo menos a mi me dura 7 días”. 

Alexander Torrenegra, chofer de la ruta El Gaitero-Kilómetro 4, también hizo memoria de lo vivido hace 17 años. “Uno tenía que esperar horas, pero la diferencia es que ahora hay más abusos cobrando para pasar más rápido (…)”, dijo. 

Américo Pernalette, un maestro jubilado, también comparó situación del paro petrolero con la que hoy se vive en el Zulia y en varias regiones del país. “En aquel entonces fue un hecho provocado por un grupo político, hoy es la situación país la que nos está llevando al caos y esto es lo que estamos viendo”, contó mientras esperaba para pasar en Lagopista.

“Yo recuerdo que en el 2002, uno hacía hasta grupos para esperar en las gasolineras. Hoy vemos cómo hay hostilidad entre los ciudadanos, la viveza”, rememoró Luis Domínguez, profesor jubilado. 

La estación Bella Vista el 2 de enero de 2003.

 

La estación Bella Vista este lunes 20 de mayo.

En uno de los recorridos que realizó este medio, en diciembre del 2002, consultó a Wilson Barrera, un conductor de por puesto El Milagro, quien se quejó diciendo:  “Los choferes hemos perdido mucho tiempo en las colas para echarle gasolina al carro y poder seguir trabajando. Estuve tres horas en la cola. Creo que afectando al pueblo no se logra nada”.

También ante la presión hubo en el momento, a 11 días de la paralización de actividades,  el Ministerio de Energía y Minas (MEM), tuvo que activar un plan de distribución y racionamiento de la gasolina que implicaba surtir las estaciones de servicio más críticas y el expendio de sólo 3.000 bolívares de combustible a conductores de los vehículos particulares, exceptuando al transporte urbano, extraurbano, alimentos, valores y otros servicios públicos.

Con pimpinas, botellas de refrescos, tobos plásticos, cualquier envase se dejaba ver en las manos de los miles de marabinos  buscaban de combustible para sus vehículos.

Ahora a casi dos décadas, el combustible se ha convertido en un negocio redondo por su bajo costo y es aprovechado para llevarlo a Colombia donde se paga hasta 1.000 veces más de lo que vale en Venezuela.

En las colas puede apreciarse como conductores de vehículos de los años 80, motos, camiones son los que como “avispas” se adueñan de los surtidores de gasolina. A esto se le suma la complicidad de los trabajadores y hasta funcionarios militares y policiales, según relatan los mismos usuarios.

Francisco Acosta, un jubilado de la industria petrolera, contó, mientras esperaba su turno en Lagopista,  que el jueves pasado fue a la bomba El Chaparral donde vivió una “odisea”. “Ya cuando estaba de tercero para entrar suspendieron por una hora y medio el despacho por una pelea entre policías y militares”. 

Hasta ahora, las medidas que se han aplicado para disminuir el tiempo en las colas por parte de las autoridades es la instalación de plantas eléctricas en las estaciones de servicio para que no se vean afectadas por el Plan de Administración de Carga, la asignación de 25 grupos de inteligencia que son los encargados investigar quiénes son los que están detrás del cobro por pasar más rápido en las colas, y el cambio de horario de atención en las estaciones de servicio de 6:00 am a 8:00 pm para unas y de 6:00 am a 10:00 pm para otras, además de asignar unas bombas exclusivamente para el transporte público.

Estación de servicio El Milagro el 17 de diciembre del 2002.

 

Estación El Milagro este lunes 20 de mayo de 2019.