Tras el naufragio de embarcación en Güiria, arzobispo venezolano llama a investigar sobre tráfico de personas

FOTO DE ARCHIVO. Carolina Gil muestra una foto de su hija, Maroly Bastardo, una mujer embarazada de ocho meses que desapareció junto a sus hijos en el Mar Caribe mientras intentaba llegar desde Venezuela a Trinidad y Tobago. REUTERS/Ivan Alvarado.

 

 

Un alto funcionario del Vaticano en Venezuela pidió a las autoridades que investiguen un aumento en el tráfico de personas luego de que una aparente operación de contrabando fracasara y dejara a más de una decena de personas desaparecidas.

El arzobispo Roberto Lückert, en una carta abierta publicada esta semana en Facebook, dijo que el hundimiento de un barco que transportaba a inmigrantes venezolanos a Trinidad y Tobago en abril mostró las terribles consecuencias de la trata.

La carta, firmada por Lückert y otro clérigo, instaba a las autoridades a “investigar, seguir, procesar y condenar a los responsables de los delitos de trata de personas”.

Las autoridades locales de la iglesia se reunieron con las familias de los migrantes desaparecidos, según la carta, la mayoría de las cuales “eran mujeres contactadas por personas que les ofrecieron trabajo y mejores condiciones de vida en la isla (de Trinidad y Tobago)”.

Treinta y siete pasajeros estaban a bordo del bote que salió de Venezuela y se hundió el 23 de abril. Los equipos de rescate encontraron nueve sobrevivientes y un cuerpo, mientras que los otros migrantes continúan desaparecidos.

No estaba claro si los pasajeros abandonaron Venezuela voluntariamente o fueron forzados como parte de una operación de tráfico, como sugería la carta del arzobispo.

Medios locales informaron que muchas pasajeras fueron llevadas a trabajar como prostitutas y algunos habían sido engañados sobre el propósito del viaje.

El éxodo masivo de Venezuela hace que los migrantes sean más vulnerables a prácticas como la trata, según expertos.

“Los migrantes se enfrentan a una situación de vulnerabilidad que los convierte en víctimas frágiles de las rutas internacionales de tráfico”, dijo Marcia de Oliveira, socióloga y profesora de la Universidad Federal Roraima de Brasil a la Fundación Thomson Reuters.

Un segundo bote que transportaba a unos 30 pasajeros de Venezuela se hundió el 16 de mayo en la misma región. Sin embargo, no se han encontrado migrantes o restos de personas.

Un pescador que se cree que era su piloto fue rescatado y, según los medios locales, tenía antecedentes penales de trata de mujeres con fines de explotación sexual.

A medida que creció la crisis económica y política en Venezuela, aproximadamente uno de cada 10 venezolanos, unos 4 millones de personas, han huido en los últimos cinco años.

Si bien la mayoría ha viajado a otros lugares de Sudamérica por tierra, un número cada vez mayor está haciendo el traicionero viaje por mar a Trinidad y Tobago.

A nivel mundial, se calcula que unos 25 millones de personas son víctimas del trabajo forzoso, según la Organización Internacional del Trabajo.

Reuters