Konzapata: El régimen de Maduro se viste de seda para engañar a Michelle Bachelet

Konzapata: El régimen de Maduro se viste de seda para engañar a Michelle Bachelet

Maikel Moreno y Michelle Bachelet. Imagen cortesía.
Maikel Moreno y Michelle Bachelet. Imagen cortesía.

 

Para recibir a Michelle Bachelet, el primer maquillaje se lo hizo todo el poder madurista a sí mismo. Las fotos son testimonio. Vestidos de traje y corbata. Vestidos de azul ejecutivo y con tonos más claros. Vestidos y como acabados de bañar. El rostro del poder despejado. Dispuesto para la sonrisa. Para el gesto amable. Nada de palabras duras. Nunca antes se han visto tan corteses. Solo cuando se reúnen con el ruso Igor Sechin, el hombre fuerte de Rosneft, se muestran iguales.

Por Juan Carlos Zapata

Tareck William Saab, el fiscal ilegítimo, designado por la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente, informando de cómo el Estado actúa contra los violadores de los derechos humanos, incluso si estos son funcionarios del Estado. En sus manos, un informe, y que “bien detallado”, sobre la materia. Salta la fiscal General en el exilio, Luisa Ortega Díaz, y escribe: “Debe saber que está reunida con un criminal que usurpa un cargo público. Es por ese personaje que hoy el Ministerio Público no garantiza los derechos humanos de los venezolanos, sino que persigue a la disidencia y encubre crímenes de lesa humanidad”. Ya en dos citas previas, el ex ministro y ex presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, le ha aportado a Michelle Bachelet otra versión chavista sobre los derechos humanos, la persecución a la disidencia, y la privación de libertad de ex funcionarios sin derecho al debido proceso.

Se arregló Iris Valera, ¿qué pudo haber dicho sobre las cárceles? Las condiciones, la violencia, el pranato, el hacinamiento. Se colocó sobre el pecho toda la parafernalia del poder militar el general Vladimir Padrino López. Y dibujó una sonrisa amplia para la foto. Se guardó el discurso con el que le ha dicho a Nicolás Maduro que es un hombre de la paz y de gran fortaleza espiritual. No cabía en el uniforme. Los movimientos del cuerpo lo delataban.

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