Fefarven: Bodegones y buhoneros violan leyes al vender medicinas sin estar autorizados

Fefarven: Bodegones y buhoneros violan leyes al vender medicinas sin estar autorizados

Foto Erick Mayora – Crónica Uno

 

En un bodegón al este de Caracas, en abasto en un barrio o sobre una mesita improvisada en pleno centro de la ciudad, la gente puede encontrarse con una venta de medicamentos para el dolor, para la fiebre, para infecciones, para el asma y hasta para la diabetes.

lapatila.com





Esta venta, a juicio de especialistas, es un ilícito farmacéutico que viola la Ley del Medicamento y la Ley del Ejercicio de la Farmacia en el país, y que además pone en riesgo la vida de quienes consumen estas medicinas.

Las presentaciones pueden variar. Se pueden encontrar, a un bajo costo, blíster de antibióticos, analgésicos, antipiréticos y vitaminas; gotas, jarabes y hasta frascos de 30 cápsulas o tabletas del medicamento que se busque.

Baratos pero ilegales y peligrosos
En La Hoyada –centro de Caracas– un buhonero ofrece los productos a unos cuantos metros de los funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB). Algo similar ocurre también en Petare. Analgésicos en 10.000 bolívares, pastillas para controlar la glucosa alta en 20.000 y gotas para el asma en 30.000 bolívares.

Pero en Bello Monte, en uno de los bodegones que han surgido en medio de la crisis económica venezolana, ocurre el mismo fenómeno con apariencia de formalidad. “Ni el buhonero ni el dueño del bodegón tienen permiso para hacer eso. Ambos están incurriendo en ilícitos farmacéuticos, y no ocurre solo en Caracas, el fenómeno se repite en distintas partes del país”, afirma el presidente de la Federación Farmacéutica Venezolana (Fefarven), Freddy Ceballos.

“Es una irregularidad, pues la Ley de Medicamentos y la Ley del Ejercicio de la Farmacia establecen que solo están facultadas para la venta o comercialización de medicamentos las farmacias”, agrega Gladys Venegas, especialista en toxicología y profesora de la Facultad de Farmacia de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

La venta de los productos farmacéuticos en lugares distintos a los establecidos por las leyes, según explican los especialistas, no permite garantizar la efectividad de los mismos.

 

Talco, lactosa o harina en vez de medicina

“En estas ventas se pierden las garantías de calidad, no hay información confiable sobre los lotes, las fechas de elaboración o de vencimiento, no se garantizan las condiciones de almacenamiento, y además se corre el riesgo de que sean medicamentos ilícitos”, explica Venegas.

La profesora acota que en Caracas existe 15 % de productos ilícitos en comercialización “que no son productos originales, son falsificaciones que contienen lactosa, talco, harina, pero que sorprenden por ser muy parecidos a los originales. Comprar y consumir estos medicamentos es muy peligroso”.

Sin embargo, apunta que igualmente la venta de medicamentos originales al margen de las leyes es un problema porque lo más probable es que, de algún modo, los sustraigan de las farmacias –con lo que ello implica en términos legales– y pierdan, además, las condiciones de preservación.

Ceballos profundiza en este punto y explica que el tema del almacenamiento de las medicinas “es sumamente importante”.

Un medicamento, explica, que dure mucho tiempo en la guantera de un carro o que permanezca almacenado en el baño de la casa está sometido a unas condiciones inadecuadas que pueden degradar su efectividad.

“La degradación del medicamento por mal almacenamiento hace que pierda el principio activo (sustancia que permite que haga el efecto farmacológico esperado), lo que puede causar daños graves a la salud”, explica Ceballos.

 

Medicamentos sin permiso sanitario

El presidente de Fefarven aprovecha para reiterar su preocupación por la existencia de un permiso de importación y comercialización de productos farmacéuticos sin que sea necesario el registro sanitario venezolano.

Esta situación –explica Ceballos– permite que lleguen a los ciudadanos productos que no están autorizados por el Ministerio de Salud de Venezuela.

“Trabajar con un registro sanitario de otro país no permite garantizar la eficacia y la calidad de un medicamento. El Ministerio de Salud tiene que actuar antes de que el producto sea comercializado, tiene que fiscalizar, y no se está haciendo”.

Afirma que lo anterior viola el artículo 18 de la Ley de Medicamentos, que establece que “los productores farmacéuticos ya sean de producción nacional o importados (…) deberán ser registrados por un farmacéutico patrocinante ante el Ministerio de Salud, el cual (…) emitirá una autorización que será publicada en Gaceta Oficial”.

 

Respetar fecha de vencimiento de las medicinas

Ceballos rechaza que, incluso desde las instituciones del Estado, se promueva la ingesta de medicamentos vencidos.

La fecha de vencimiento del medicamento hay que respetarla, por algo está ahí. Se puede perder la vida si el medicamento presenta degradación. No puede ser que el consumo de medicinas vencidas sea prácticamente una política de Estado”.

Ambos especialistas aseguraron que la venta ilegal de medicinas no existe solo en las calles y establecimientos venezolanos. Aseguraron que la principal vía por la que se comercializan ilegalmente los productos farmacéuticos es Internet.

“Puedes encontrar en algunas páginas ventas camufladas. Te ofrecen una olla de presión en oferta y cuando entras, en realidad es una venta de medicamento”, ilustra Venegas.

La especialista en toxicología sugiere visibilizar todas estas irregularidades y denunciarlas ante la Junta Revisora de Productos Farmacéuticos del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel.

 

Producción farmacéutica en picada

Tito López, presidente de la Cámara de la Industria Farmacéutica (Cifar), en declaraciones emitidas a TV Venezuela el pasado viernes 16 de agosto, indicó que en 2019 la producción farmacéutica ha caído 49 %, con respecto al primer semestre de 2018.

Informó que en el primer semestre de este año se produjeron 52 millones de unidades de medicamentos, lo que representa una disminución significativa en comparación con el mismo periodo de 2018, cuando se produjeron 92 millones de unidades.

En sus declaraciones, López también comentó que han denunciado la proliferación de ventas de medicamentos «adulterados» en urbanizaciones y sectores populares y que se utilizan las redes sociales para gestionar su comercio.

Con información de Crónica Uno