La escritora venezolana Ariana Neumann reveló cómo su padre sobrevivió al Holocausto

La escritora venezolana Ariana Neumann reveló cómo su padre sobrevivió al Holocausto

Hans Neumann y su hija Ariana Neumann

 

 

 

La escritora venezolana Ariana Neumann presentó este martes en Madrid su último libro, “Cuando el tiempo se detuvo”, un trabajo detectivesco que le ayudó a conocer el pasado de su padre, Hans Neumann, un destacado industrial y filántropo de origen judío que trabajó bajo una identidad falsa en el Berlín nazi, lo que lo convirtió en uno de los pocos miembros de su familia en sobrevivir al Holocausto.

“Lo que vivió fue tan terrible que le costaba recordarlo y confrontarlo, él estaba muy traumatizado. Además creo que cuando uno quiere a alguien también lo quiere proteger, él simplemente pensó que me tenía que proteger de todo ese terror”, explicó en una entrevista con EFE la escritora.

Su padre, que nunca le habló de su vida antes de asentarse en Venezuela, era un hombre de negocios: “Para mi era un hombre de mucho éxito, un poco distante, muy fuerte y querido por Venezuela, esta oscuridad de la cual él venía era inimaginable”, señaló.

La investigación de Ariana empieza en su infancia, con el descubrimiento de un documento de identidad de 1945 dentro de una caja. En él aparecían el sello de Hitler y la foto de su padre seguida de un nombre desconocido: Jan Sebesta.

“Mi padre, al saber que iba a morir -ya le habían dado una serie de accidentes cerebrales-, limpió todas las cajas, pero en una de las gavetas ahí estaba, la misma caja que había encontrado de ‘niña detective’, pero esta vez no sólo tenía ese papel rosado, había centenares de documentos”, explica.

“El padre que yo conocí era totalmente puntual, muy trabajador, muy serio”, señaló la escritora sobre el carácter y comportamiento de su padre. Una imagen que difiere mucho del Hans Neumann que pudo conocer gracias a las anécdotas de los familiares europeos: “Era absolutamente un desastre, y un bromista, llegando a construir bombas de sulfuro que le echaba a los nazis.

Fue maravilloso constatar que era así”, ese fue un cambio “necesario que le ayudó a sobrevivir a la guerra”, afirma la escritora.

Para Ariana el comportamiento de su padre siempre fue normal hasta el momento de encontrar ese documento de identidad, cuando salieron a la superficie situaciones que vivió con él durante su infancia, algo que “no encajaba con nuestra vida maravillosa donde no había preocupaciones”.

“Mi padre se despertaba docenas de veces durante la noche, despertando a toda la casa gritaba absolutamente desesperado, por lo general en una en un idioma que no entendía, en alemán o en checo”, recuerda.

La investigación sobre el pasado de su padre llevó a Ariana a Berlín y a Praga, donde tuvo la oportunidad de estar en la fábrica donde Hans trabajó para el régimen nazi además de contactar con parientes lejanos, poder acceder a más documentación del pasado familiar, e incluso estar sentada en la casa de sus abuelos.

“Además me he hecho muy amiga del dueño de la casa de mis abuelos. El hombre tenía una caja fuerte cerrada por mis familiares en 1942 con varios documentos, y este señor, en 2017, me envió los papeles de mis abuelos a Londres”, reconoce agradecida.

La obra no sólo narra el periplo de Hans Neumann para sobrevivir en el Berlín nazi, también es un testamento sobre los otros 29 familiares que no tuvieron tanta suerte y perecieron durante el holocausto: “Se han convertido en personas que me acompañan, unas almas amigas que me acompañan hoy y me dan fortaleza, alegría y amor”, expresa emocionada.

El libro “Cuando el tiempo se detuvo” ha recibido varios premios en reconocimiento a su trabajo para la memoria judía y el papel de la literatura como una contribución por la paz, como el Dayton Literary Peace Prize, una aportación que Ariana subraya por la importancia de poder conectar a las personas, “aunque tengamos idiomas costumbres distintas al fin y al cabo somos todos iguales”.

“Lo que estoy tratando de hacer es humanizar los eventos históricos que todos conocemos, ponerles cara, ponerles nombres y ponerle sentimientos”, finalizó Neumann.

EFE

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