Restricción del crédito y alta inflación empujan a los venezolanos a las compras a plazos

A una pareja que compró un televisor en oferta le remolcaron su motocicleta mientras compraba en una tienda durante las rebajas del Black Friday, en Caracas, Venezuela, el 25 de noviembre de 2022. REUTERS/Leonardo Fernandez Viloria/File Photo

 

 

Algunos minoristas en Venezuela están recurriendo a las antiguas ofertas de compra a plazos para ayudar a los clientes a comprar de todo, desde electrodomésticos hasta zapatos y motocicletas, ya que la altísima inflación y las estrictas restricciones crediticias cortan otras vías para comprar.

Por Mayela Armas | Reuters

Aunque el régimen de Nicolás Maduro relajó los controles cambiarios en 2019, lo que llevó a una ligera recuperación para el país golpeado por la crisis, este año el mayor crecimiento de los precios en América Latina, la contracción de los salarios y la caída del consumo han vuelto a golpear la economía.

El “layaway”, en el que los clientes pagan un depósito inicial para reservar un producto y luego pagan el saldo en cuotas, se ha convertido en una estrategia para las empresas que buscan aumentar las ventas, dijeron una docena de minoristas, presidentes de gremios empresariales y analistas.

Los servicios de “compre ahora, pague después” (BNPL, por sus siglas en inglés), un nuevo giro en el apartado a plazos, se han vuelto más comunes en todo el mundo para los consumidores en apuros, pero en Venezuela las severas restricciones crediticias y los bajos salarios los han convertido casi en una necesidad.

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